Entre Códigos y Letras: Por Qué los Juristas Deberían Escribir Más

En la vida profesional de un jurista, el lenguaje es herramienta y materia prima. Dictar una sentencia, redactar una demanda o esgrimir un recurso requiere más que conocimiento legal: exige precisión, claridad, ritmo, estructura. Sin embargo, en medio del formalismo y la rigidez del lenguaje jurídico, muchos abogados y jueces olvidan que también pueden escribir desde otro lugar. Y deberían hacerlo más a menudo.

La escritura como extensión del pensamiento jurídico

Quien domina el Derecho sabe narrar hechos, construir argumentos, anticipar objeciones y desarrollar tesis. Esa capacidad se potencia cuando el jurista se permite escribir con libertad: sin pie de recurso, sin jurisprudencia obligatoria, sin estructura procesal. Al escribir fuera del contexto profesional, el jurista pule su pensamiento, refuerza su estilo y amplía su capacidad de comunicación.

Beneficios concretos de escribir como jurista

  1. Claridad expositiva: Redactar relatos o ensayos obliga a ordenar las ideas y a comunicarlas con sencillez, algo que luego se traduce en mejores escritos procesales.
  2. Reflexión profunda: La escritura permite analizar la propia experiencia jurídica desde una distancia creativa, favoreciendo una comprensión más crítica del sistema legal.
  3. Catarsis emocional: El ejercicio del Derecho está cargado de tensión, injusticias y dilemas. Escribir permite canalizar esas vivencias y darles una forma literaria, terapéutica incluso.
  4. Conexión con la sociedad: Un relato o artículo bien escrito puede acercar el Derecho a quienes están fuera del sistema jurídico, fomentando una cultura legal más accesible.

Ficción jurídica: una vía privilegiada

La ficción jurídica no es solo un género literario: es una herramienta de exploración profesional. A través de ella, un jurista puede:

  • Recrear casos imposibles, hipotéticos o futuros.
  • Cuestionar normas desde una situación ficcional.
  • Imaginar reformas, conflictos, desenlaces alternativos.

Y sobre todo, puede contar historias humanas donde el Derecho es escenario, obstáculo, redención o tragedia.

Conclusión: escribir como acto jurídico y humano

Escribir no es un lujo para el jurista: es una extensión natural de su oficio. Ya sea en forma de diario profesional, relato, ensayo o blog, poner por escrito nuestras vivencias, dudas y visiones permite construir un Derecho más consciente, más humano y, quizá, más justo.

Porque entre códigos y letras, hay mucho que aún queda por decir.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *