En un mundo jurídico cada vez más tecnificado, donde la eficiencia, la jurisprudencia automatizada y la digitalización de los procedimientos marcan el ritmo del día a día, puede parecer que el Derecho pierde su dimensión humana. Sin embargo, hay una herramienta que nos permite recuperar el vínculo esencial entre la profesión jurídica y el relato humano: la escritura.
Contar Derecho es practicar Derecho
La figura del abogado como narrador no es nueva. En esencia, cada abogado construye relatos: al redactar una demanda, al formular una defensa, al argumentar oralmente ante un juez. Todo el que ejerce el Derecho es, de alguna forma, un narrador que da sentido a los hechos y los enmarca en una historia legalmente coherente.
La ficción jurídica como espejo de la realidad
Escribir ficción jurídica no es únicamente un ejercicio de creatividad; es una forma de reflexionar sobre la justicia, sus límites y sus contradicciones. Un relato donde el protagonista es un juez presionado por el sistema, una fiscal atrapada en una red de corrupción, o un abogado que decide romper con la norma, nos permite ver el Derecho desde otra óptica: una donde las reglas no siempre encajan, y donde los personajes deben lidiar con dilemas morales.
Ventajas de escribir como jurista
- Claridad narrativa: Aprendemos a exponer ideas complejas de forma sencilla y estructurada.
- Empatía profesional: Al crear personajes con conflictos humanos, entrenamos nuestra capacidad de comprender a los demás, algo esencial para representar a clientes reales.
- Mejora de la argumentación: La ficción obliga a sostener la lógica interna de los actos, igual que en el razonamiento jurídico.
- Desahogo y catarsis: Muchos abogados encuentran en la escritura una válvula de escape emocional frente al desgaste de la profesión.
Historias que transforman
Algunos relatos pueden incluso generar impacto social. Un cuento breve que exponga una injusticia cotidiana, una novela que denuncie vacíos legales, o una distopía jurídica que proyecte los peligros de ciertas reformas pueden contribuir al debate público y a la educación legal de la sociedad.
Conclusión: volver a narrar para volver a sentir
Recuperar el rol del abogado como narrador es una forma de reencontrarse con el porqué de la profesión. Escribir ficción jurídica nos conecta con los valores que nos llevaron a estudiar Derecho y nos permite, desde la imaginación, explorar lo que la ley no siempre puede resolver.
Porque no todo se gana en los tribunales: algunas batallas se libran en las historias que decidimos contar.

